Prácticas políticas y tareas pendientes
Publicado el July 1, 2008
La falsedad más grande de la democracia ecuatoriana, es decir que hemos vivido en democracia. Ecuador necesita que sus políticas sean democráticas y se orienten hacia las mayorías. Cada persona, cada grupo necesita ser tomado en cuenta como titular de derechos humanos, como ciudadano o ciudadana constructora de su bienestar y dignidad.
Los gobernantes pasados, ciegos a los intereses nacionales y entregados a los intereses de exportadores, grandes terratenientes, banqueros, compañías transnacionales y del fondo monetario, definieron siempre su práctica política, políticas y leyes en función de los particulares intereses o las conveniencias de la “troncha”. La real dictadura socialcristiana comandada por León Febres Cordero –barnizada como régimen electoral y régimen de partidos- ilustra la mentira de una democracia en la que ni una hoja se movía sin el beneplácito de la derecha.
Rafael Correa ofreció ver y escuchar al pueblo. Los gabinetes itinerantes de Correa son parte de esa oferta. Alberto Acosta ofreció lo mismo y consecuente con sus ideas, dio cabida a las todas las opiniones la variopinta gama de asambleístas que, ha causado “pérdidas de tiempo” que llevan a Correa y al movimiento político del gobierno, a moverle de su responsabilidad en la Asamblea, para preservar los tiempos políticos.
En la Asamblea Nacional Constituyente, hasta la fecha, las mesas y los asambleístas invirtieron cientos de horas en diálogos con innumerables caravanas compuestas por heladeros, agricultores, mujeres, campesinos, jóvenes, choferes, jubilados, estudiantes, niños y niñas, alcaldes, prefectos, empleados públicos, religiosos, predicadores, movimientos sociales, indígenas, pescadores, profesores-as, productores, industriales, mineros, comerciantes, artistas, tecnócratas… tuvieron la oportunidad de testimoniar sus necesidades y aspiraciones.
Ese Ecuador oculto por siglos, esos seres humanos con reales necesidades y propuestas, fueron visibilizados. Lo mismo sucedió en las innumerables reuniones en todas las provincias realizadas por todas las mesas de la Asamblea. Igual sucede en los gabinetes itinerantes del gobierno. Son intentos válidos para sentar las bases para el futuro del país. Más allá de de las personas, cuentan las nuevas prácticas que se dejen atrás las prácticas impregnadas de hipocresía política, de “toma y daca”, que ocultan intereses de grupo.
La discrepancia respecto a procedimientos y a plazos, las mutuas y duras críticas entre Acosta y Correa, así como el desenlace: renuncia de Acosta a la presidencia de la asamblea, su permanencia como asambleísta y su adhesión al proyecto del gobierno, evidencian que, entre estos dos liderazgos, hay miradas y énfasis importantemente diferentes, pero comparten la necesidad de poner en vigencia, hoy y pronto, una nueva plataforma política y constitucional no contaminada por intereses externos a los intereses nacionales. Repetir que esta es una pugna más como las de siempre, o compararla con las peleas del congreso oscurantista, es un análisis simplista.
En este proceso, la ausencia total –en el gobierno y en la Asamblea Constituyente- de una definición de políticas participativas de organización popular, en instancias de plena participación de todas y todos, permite advertir que la construcción de una democracia participativa desde el barrio y la comuna hasta el gobierno nacional, como alternativa al modelo de democracia “representativa” y al régimen de partidos, seguirá como tarea histórica y como una conquista pendiente.
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¿Por qué continuar con el modelo de dolarización?
Publicado el June 17, 2008
Al cabo de casi año y medio, el gobierno de Rafael Correa no parece tener un plan económico. Y lo que es más preocupante, la situación económica de la mayoría de los ecuatorianos sigue siendo muy precaria. Los precios de los productos de primera necesidad han subido de manera alarmante en los últimos meses.
El bono de desarrollo humano seguramente ayuda a aliviar en parte las enormes necesidades de una buena parte de la población más pobre pero no pasa de ser un parche, además de una especie de limosna gubernamental.
Rafael Correa sabe que el modelo de dolarización en el Ecuador es a mediano plazo insostenible. Sin embargo, por razones políticas – no poner en riesgo su puesto- y para evitar conflictos con los sectores dominantes del país -los famosos “pelucones”- ha asegurado que no va a salir de ese modelo.
Recordemos que la dolarización fue la decisión apresurada de Jamil Mahuad para tratar de mantenerse en su puesto después de haber producido la peor debacle financiera de la historia del Ecuador, el llamado feriado bancario que nos costó 8000 millones de dólares a los ecuatorianos. Hoy, cuando han pasado varios gobiernos y año y medio después del ofrecimiento de Rafael Correa de lograr la extradición de los responsables, varios de estos prófugos siguen disfrutando de su dorado autoexilio en EEUU.
La dolarización ha significado para la economía ecuatoriana la pérdida de una enorme cantidad de puestos de trabajo por el encarecimiento de los costos de producción y de las materias primas. Los índices de desempleo y subempleo son similares a los de antes de la crisis, a pesar de que desde entonces alrededor de 2 millones de ecuatorianos, la gran mayoría en edad productiva, han hecho maletas y se han ido a buscar en otros países los empleos que no encuentran en su país. O si los encuentran, casi siempre tienen sueldos de hambre que no cubren ni la mitad de la canasta básica.
No hay una política gubernamental para generar empleo, problema que es percibido como uno de los fundamentales entre los y las ecuatorianas. Otro problema grave es el de la inseguridad y la delincuencia. Para lo cual, el gobierno ha decidido dar 250 millones de dólares a la Policía para el control de la delincuencia. ¿Por qué atacar las consecuencias y no las causas?
Por que no invertir esos 250 millones en 500000 microcréditos para cientos de miles de familias pobres? Esos recursos se invertirían en artesanía, microempresa, agricultura, pequeña industria y pequeño comercio y se atacaría al mismo tiempo el problema de falta de empleo y el de la delincuencia.
¿O es que acaso el gobierno sigue esperando que la Asamblea Constituyente termine de redactar la nueva Constitución y que ésta sea aprobada en referéndum para recién empezar a implementar las reformas económicas que se ofrecieron pero no llegan? Mientras tanto, no se ven los cambios económicos que tantas esperanzas crearon en el sufrido pueblo ecuatoriano.
A pesar de los precios del petróleo más altos de la historia, el gobierno no los aprovecha adecuadamente. Por una parte, deja a la Marina la administración de Petroecuador y disminuye la producción estatal de petróleo. Por otra parte, firma convenios con Venezuela para obtener derivados del petróleo más baratos y aparentemente la negociación queda estancada.
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¿Más ricos o más felices?
Publicado el June 17, 2008
Una mirada crítica sobre la cooperación al desarrollo
El Colectivo Pro Derechos Humanos estuvo presente en la Conferencia “¿Estamos en el camino correcto? Revisión de paradigmas sobre el desarrollo por parte de la sociedad civil”, realizada en Praga del 14 al 16 de mayo de 2008. En este espacio se encontraron miradas de 150 delegados-as de 50 países de Europa, Asia, África y Latinoamérica, interesadas en compartir puntos de vista críticos y propuestas de acción que aporten a la construcción de relaciones más equitativas en el campo de la cooperación internacional. Éste el punto de vista de PRODH:
Imposible hablar de desarrollo sin preguntarnos lo que entendemos por él. ¿Lo concebimos como una acumulación de riquezas o como la consecución de condiciones para una buena vida? En otras palabras, ¿queremos ser más ricos o queremos ser más felices?
Echar una mirada crítica al paradigma del desarrollo plantea la necesidad de trabajar por un solo mundo que valore y respete sus diversidades de clase, etnia, generación, género, orientación sexual, religión, etc.
Respetar las diversidades conlleva asumir críticamente las limitaciones sobre el quehacer de la cooperación. ¿La intervención de las ONGs se enfoca a empoderar a los poseedores de esas diversidades, o a apoyar acciones que de ninguna manera significan buscar el cambio de las estructuras vigentes?
¿Es posible hablar de desarrollo sin crecimiento equitativo para toda la población? Para guardar coherencia con la búsqueda de transformaciones sociales que demanda el mundo en desarrollo, cuál es el papel de la cooperación internacional?
¿Qué tipo de cooperación necesitamos para un mundo diverso, intercultural, plurinacional, dominado por élites económicas conectadas con las élites del norte?
Queremos un CAMBIO PARA RESOLVER LAS NECESIDADES INMEDIATAS.
Demandamos un CAMBIO PARA IMPULSAR UN MODELO DE DESARROLLO DIFERENTE AL DEL CAPITALISMO ABSORVENTE Y DEPREDADOR. Un cambio que mire al desarrollo desde sus múltiples dimensiones: económica, ecológica, cultural, política y social.
Necesitamos un cambio para QUE LAS ESTRUCTURAS POLITICAS NO PERMITAN LAS CARENCIAS INMEDIATAS NI EL DESARROLLO DEPREDADOR. Nos referimos, por ejemplo, al uso de recursos para garantizar y proteger los derechos de las personas y de los pueblos. Se trata de atender a las NECESIDADES DE TRANSFORMACION SOCIAL.
El apoyo o la cooperación tienen que tomar a las personas y grupos sociales como actores propositivos de las tres dimensiones de cambio, integradas, en proceso que tienen ritmos propios y que las entidades de cooperación (internas o externas) no pueden imponer ni apresurar.
La cooperación necesita tener otra mirada sobre las ONGs: de objetos a ser intervenidos, a sujetos individuales y colectivos que transforman su diario vivir.
Apoyar un accionar que integra diversos poderes y actores: el poder del individuo, el poder colectivo de los movimientos sociales y los poderes locales que promueven los derechos, controlan socialmente el cumplimiento de las obligaciones del Estado, luchan por la democratización de los servicios estatales y negocian con los poderes supra e infra nacionales.
Otro aspecto a tener en consideración constituye la “macro política” en los países (o bloques) del norte (desarrollados). Si no hay coherencia entre la política de desarrollo hacía los países en desarrollo y la política que regula -o no- el mercado, esto no va a funcionar. Por ejemplo: los subsidios a los productos agrícolas en la Comunidad Económica Europea y los tratados de libre comercio con los países en desarrollo…. versus los proyectos de producción agrícola de la cooperación internacional en los países en desarrollo. ¿Para qué sirve producir maíz para exportar si se vende más barato en Europa a raíz de los subsidios? O algo peor: la producción de biocombustible versus la protección de las selvas.
Los proyectos económicos como los fondos resolventes, las tiendas, etc. no sirven, porque hacen a las personas dependientes, les obligan a competir con el mercado donde no se puede. ¿No será más importante apoyar el empoderamiento, la capacitación, la educación y la salud pública?
Para atacar esto se necesita efectos de sinergia entre as ONGs del norte y del sur. Entendiendo como sinergia la relación entre iguales: iguales derechos e iguales deberes.
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“Si he de escoger entre ellos y el rock…”
Publicado el June 14, 2008
por Ana María Guerrón y Sara Terán
Factory, la discoteca ubicada al sur de Quito, solía ser un lugar polifacético. No sólo se llevaban a cabo conciertos de rock, sino también fiestas en las que se escuchaban otros tipos de música como reggaetón, cumbia, salsa, etc. ¿Qué hubiéramos dicho si el incendio se daba entre fanáticos de estos géneros musicales? Definitivamente, el desarrollo y el trato dado por la prensa y por la opinión pública a lo sucedido el sábado 19 de abril, habría sido completamente diferente. Sobretodo no se hubiera llegado al degradante extremo de justificar muertes debido al estilo de vida de un grupo de jóvenes.
El imaginario urbano construido en torno a los rockeros resultó evidente: una mezcla de satanismo, irresponsabilidad, violencia, drogadicción y descontrol. En general, se usan términos con connotaciones negativas y despectivas, construyendo un estereotipo que permite excluirlos de la dinámica de la ciudad. Al hacerlo, dejamos de lado la posibilidad de cuestionarnos quiénes son, cómo viven, qué piensan, en qué creen; es decir de conocerlos y, más aún, reconocerlos como actores dinámicos de nuestro entorno social.
El contexto en el que se desarrolla una cultura juvenil como la de los rockeros, es precisamente el de la urbe, donde los medios y las nuevas tecnologías han generado una ruptura en la “manera tradicional de ser joven”, es decir, en la uniformidad y reproducción del modelo de vida de las generaciones adultas, dando paso a una búsqueda y construcción de identidad juvenil en medio de un gran campo de opciones y estilos de vida. No podemos pensar a la identidad a manera de algo con lo que se nace, algo inmutable, sino como todo un proyecto que conlleva a su vez un proceso; imaginemos la construcción de un edificio, para la que es inevitable la elección de sus materiales. En el caso de la identidad, estos elementos son las prácticas, ideologías, símbolos, historias, músicas, estéticas las que la constituyen, proveyendo de sentido a nuestras vidas. La elección que los rockeros hacen, no es aleatoria, es una opción que constituye un soporte en sus vidas.
La música rock es estridente como lo es su convicción, que varía de acuerdo a la ideología que promueve cada derivado del gran género rock, como por ejemplo el metal, el hardcore, el punk. Sin el afán de generalizar al mundo rock, cabe remitirse a sus orígenes como un movimiento que buscaba expresar su disconformidad ante las imposiciones de un sistema lleno de defectos y contradicciones, y que como tal, debía ser cuestionado. En el caso de la gran gama de rockeros de la ciudad de Quito, se conserva en muchas ocasiones este propósito general con el que esta música nació, es decir el de marcar una diferencia, crear una duda sobre lo establecido como norma única, como lo “normal”, pronunciar la inconsistencia o incluso un sentimiento de malestar causado por el medio en el que están. No sólo a través de la composición musical sino también mediante las líricas de sus canciones, su ropa, sus accesorios, sus peinados, colores, etc., es que logran expresar y canalizar sus ideas, deseos y sueños de una alternativa. Los símbolos a los cuales recurren los rockeros, contienen toda una historia y pensamiento relacionados con este propósito. Por ejemplo, el uso de figuras de calaveras o llamas de fuego estilizadas, podrían ser consideradas como negativas o profanas en distintos sectores de la sociedad, en los que incluso producen temor. Sin embargo, para muchos rockeros su utilización se da mediada por una resignificación, es decir, como una forma de mostrar su enfrentamiento a estos miedos, a lo prohibido por el resto o a ciertas represiones que ellos buscan replantear.
Al mismo tiempo vemos como a manera de una secuencia se da un desencuentro con la ciudad. En primer lugar, está el papel que juegan los medios de comunicación, emitiendo un discurso lleno de adjetivos y clasificaciones limitantes que intentan mantener estas voces en silencio y fortalecer al discurso oficial. Parte de esto son también las políticas públicas que resultan excluyentes y elitistas en el momento de pensar en los jóvenes, algo que es y ha sido claramente vivido por los jóvenes rockeros a la hora de hallar e incluso tener que gestionar el uso de un espacio en el que, o a través del cual, puedan encontrarse y expresarse (muestra de esto, son las dificultades que han tenido a la hora de solicitar el “Coliseo General Rumiñahui”, si bien este ha servido para eventos de toda índole).
Se trata entonces, de pensar a la ciudad como un conjunto de fragmentos, ante los cuales no basta ser solamente tolerantes ni menos aún indiferentes sino que es realmente necesario llegar a conocer, reconocer e incluso involucrarse con el Otro, que en este caso es una cultura juvenil. Este debe ser un encuentro que logre sobrepasar los persistentes temores a la diferencia, tan plagados de juicios ya caducos. Es de esta manera que podremos ser más críticos con la lluvia de información ante la cual estamos expuestos como miembros de un sistema que tiende a la homogeneización hacia una cultura dominante, muchas veces, mediante el uso de políticas públicas que no permiten un encuentro de y en la diversidad de sus actores.
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Inteligencia turbia o transparente
Publicado el April 11, 2008
El presidente ecuatoriano denunció, públicamente, que la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, CIA, ha infiltrado a la “inteligencia” de las Fuerzas Armadas de Ecuador. Lo dijo explicando que hubo datos que salieron a luz sin que el presidente lo conozca. Se confirmó un secreto a voces: la CIA maneja a su antojo, desde la oscuridad de la “inteligencia”, los hilos de la política en muchos países del planeta. El sangriento golpe de estado contra Salvador Allende, en Chile, por ejemplo y con pruebas públicas, fue orquestado por la CIA.
El sentido común y la responsabilidad de gobernante, obliga a buscar un cambio en los conceptos, formas de operación y uso de la “inteligencia” de las fuerzas armadas. En este marco se entiende la denuncia del presidente y el cambio de Ministro de Defensa. Politiqueros de extracción militar, se apuran en negar que la CIA se entromete y aprovecha de las instituciones en nuestros países. ¡Dicen que las FFAA son intocables!
Se piensa que la “inteligencia” de las FFAA es una especie de brazo autónomo y que solo quienes pertenecen al círculo inteligente, deben decidir qué información sale, hacia dónde y con quién, sin comunicar a nadie. Para esta forma de pensar, es un atentado que la máxima autoridad de la República ponga el dedo en la llaga. Resaltan que el aparato de inteligencia ecuatoriano ha recibido dólares de los Estados Unidos para su funcionamiento y que no se debe ser malagradecido…
La designación del nuevo Ministro de Defensa, un civil, periodista con formación y con una postura crítica ante la institucionalidad militar, desató nuevas reacciones. Altos mandos renunciaron y muchos políticos, como el militar en retiro José Gallardo, anuncian que las Fuerzas Armadas dejarán de ser ecuatorianas y que ahora serán latinoamericanas. Dicen que este es un plan para llevar las FFAA al socialismo y comunismo.
La crisis actual en las relaciones gobierno-Fuerzas Armadas es una oportunidad para construir una nueva articulación entre la sociedad, gobierno elegido y Fuerzas Armadas. Una nueva relación en la que el poder civil dirija y oriente al poder militar; en la que los objetivos de desarrollo nacional sean los que guían a la institucionalidad civil y militar; en la que la “inteligencia” no recurra ni a un solo dólar de potencias militares extranjeras, que sea una institución nacional en sí y para sí, no para alimentar los planes o archivos de la CIA ni de ninguna otra agencia. Una “inteligencia” soberana, como soberano debe ser el país y su gobierno.
La crisis en la institucionalidad armada del Ecuador asusta a muchos. Lo mejor, sería ver la crisis como la mejor oportunidad de construir una nueva institucionalidad que responda –ciento por ciento, incluyendo la “inteligencia”- a los intereses de las mayorías del país y no a estrategias diseñadas desde la CIA.
Ecuador merece una Fuerza Amada soberana, transparente y al servicio del pueblo ecuatoriano. Este es el reto del gobierno, del ministro Ponce y de las mismas FFAA.
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Blanco y negro: Mitos y Verdades sobre la Sexualidad
Publicado el April 11, 2008
La primera información sobre sexualidad que recibí fue: “Niña, usted va a ser mamá. Tiene dos meses de embarazo”
Si bien, durante la última década se han presentado significativos avances en el tratamiento de los derechos sexuales y reproductivos -en lo relacionado a la normativa jurídica y las políticas de Estado por otro lado, los patrones de comportamiento cotidianos, es decir, la concepción social sobre la sexualidad, se caracteriza por reproducir prejuicios y tabúes que limitan la posibilidad de adolescentes y jóvenes de contar con elementos apropiados para tomar decisiones en torno a su vida sexual1.
Así, mientras en 1998 se expedía la Ley sobre Educación en la Sexualidad y el Amor, y dos años después empezaba a funcionar el Plan Nacional de Educación de la Sexualidad y el Amor – PLANESA, los datos de SINIÑEZ-SIISE en 1998, ya nos daban a conocer que el 17% de los niños, niñas y adolescentes afirmaban no saber nada sobre el tema de la sexualidad, mientras la mayoría de hombres jóvenes iniciaban su vida sexual entre los 12 y 15 años y entre los 14 y 18 años en el caso de las mujeres.
A pesar de estas señales de alerta, las últimas investigaciones sobre el tema demuestran que aún estamos muy lejos de superar los problemas derivados de una sexualidad experimentada de forma prematura, con escasa o distorsionada información, de alto riesgo ante las infecciones de transmisión sexual, cargada de mitos, sanciones, clandestinidad y falsa moral.
Una doble moral que perturba
Una de las instituciones que más polémica ha generado entorno a la sexualidad ha sido la Iglesia, que restringe el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos a la institución del matrimonio. Los sectores más conservadores se niegan incluso a hablar respecto a estos temas fuera del ámbito familiar. Las relaciones fuera del matrimonio adquieren la categoría de pecado2.
Lo cierto es que existe una mayoría de adolescentes y jóvenes que desde temprana edad experimentan la sexualidad en sus diversas formas y precisamente por su alto riesgo, deben contar con condiciones que les permitan ejercer sus derechos sexuales y reproductivos. Por otro lado, no todos los padres y madres son competentes para guiar adecuadamente a sus hijos e hijas en la educación sexual, las iglesias tampoco han realizado un trabajo que promueva una formación científica de conocimientos, derechos y valores, en un marco de respeto mutuo, amor propio y equidad. Precisamente ese velo de misterio y condición de secreto con que han ocultado a la sexualidad le da un tinte sugerente, una exacerbación del natural deseo de experimentar.
Las jerarquías de las iglesias serían grandes aliadas en la educación de las emociones, en la guía de la disciplina, en la responsabilidad sobre nuestros cuerpos y el respeto a los/as demás. Pero mientras se limiten a prohibir, mientras nieguen su sexualidad o peor aún, ejerzan una doble moral al encubrir delitos sexuales dentro de sus instituciones, como la pedofilia y otras manifestaciones reñidas con la ética social y los derechos de las y los menores,3 será más el daño que el aporte que brindan a la sociedad.
Otro de los mitos sobre la sexualidad tiene que ver con el enfoque que le dan muchos medios de comunicación, como tratándose de un “problema de los y las jóvenes”4. Más indicios de la doble moral, pues mientras por un lado prohíben y culpabilizan a la juventud que experimenta su sexualidad, por otro lado estimulan su ejercicio a través de propagandas, programas y mensajes destinados a motivar comportamientos sexuales ¿Y de qué tipo?
En los mal llamados informativos o noticieros, el sensacionalismo, la fría y fugaz descripción de los hechos amortiguan la capacidad de reflexión y de percepción del tema como algo cíclico y sistémico.
Existe además el criterio de ciertos sectores que ven a la educación sexual y reproductiva como un riesgo en el sentido de que se puede estar promoviendo el libertinaje, que niños, niñas y adolescentes no están aún en edad de entender sobre “estos temas” y que se puede estar alterando esa edad pletórica de inocencia.
Nada más alejado de la realidad. El secreto siempre ha sido esencial para la buena práctica del fraude, del abuso y de la superstición. Sólo los hechos y la verdad cortejan la luz plena de la comprensión, que consiste en entender, explicar, predecir y poner en práctica. Desde luego que para ello necesitamos modelos sanos y un proceso acorde a las necesidades de cada etapa de la vida. Es decir, si un niño pregunta sobre la forma en que vienen los bebés al mundo, es porque está en capacidad de entenderlo, y sus progenitores, en la obligación de despejar sus dudas.
Más aún, a un adecuado diálogo y guía deben sumársele normas y recomendaciones para prevenir probables casos de abuso sexual.
Si en un hogar no hablan al respecto porque está prohibido, si en la iglesia dan a entender que es pecado, si en la escuela hablan únicamente de ciclos menstruales y órganos sexuales, si compañeros y amigos presumen de haberlo hecho, si en los medios lo exponen todo el tiempo, si es más fácil conseguir pornografía que un buen libro para aprender al respecto, si cuando lo buscas en Internet encuentras de todo menos información que aclare dudas y ayude a prevenir el VIH o un embarazo no planeado y si en los centros de salud te miran mal cuando preguntas, se comprende por qué la legislación y las políticas públicas avanzan tan lentamente en la salud sexual y reproductiva de la población: por el lastre de los prejuicios.
Información, acceso y equidad
Tampoco es estrictamente cierto que la distribución de información es la solución a los graves desfases que existe en nuestra sociedad entre las leyes (o la teoría), y el ejercicio de nuestros derechos. Saber acerca del uso del preservativo y lo que ayuda a prevenir, no garantiza en todos los casos que los hombres lo utilizarán o que las mujeres exigirán su uso. En consecuencia, tampoco prevendrá todos los embarazos no deseados. Existen condiciones de pobreza, violencia y abandono que vuelven mucho más compleja la realidad.
Creencias como que uno puede elegir el método anticonceptivo más adecuado sin necesidad de consultar especialistas, que no existe riesgo de quedar embarazada en la primera relación sexual, que el uso del condón disminuye el placer, que para prevenir un embarazo se debe tomar la píldora antes de la relación sexual, que la responsabilidad sobre la anticoncepción recae únicamente sobre las mujeres, que el ritmo es el método más seguro y otras por el estilo, son algunas de las equivocaciones que siguen predominando debido a ese prolongado ajuste entre las mejores prácticas y el letargo de la costumbre supersticiosa.
La educación de la sexualidad no puede seguir remitiéndose a significaciones de prohibición y misterio, que han demostrado no ser útiles en las décadas pasadas, y que lo son menos en una sociedad tan cambiante como la actual.
El tabú está vinculado también a la comunicación envuelta en las diferencias generacionales que aún no han podido ser superadas. Es entonces, una condición indispensable, el diálogo intergeneracional y el compromiso de la sociedad adulta para vencer el temor, la hipocresía y el silencio sobre la sexualidad.
A pesar de todo esto, las y los jóvenes somos parte de una era mucho más esclarecida y con mayor acceso a información, lo que debe comprometernos a hacer un esfuerzo por aprovechar los nuevos recursos, espacios y triunfos en la educación de la sexualidad. Es nuestro turno de luchar por nuestros derechos y por la soberanía de nuestros cuerpos.
Jaime Sarmiento
Colectivo PRODH
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Nosotras en la Constituyente
Publicado el April 11, 2008
El Ecuador se encuentra viviendo un momento histórico de enorme trascendencia porque con la elaboración de su nueva Constitución se abre la posibilidad de construir un Estado democrático e incluyente.
Desde la mirada de las mujeres diversas y propositivas, hay aspectos en los que no se puede dar ni un paso atrás a lo logrado con la movilización ciudadana, y particularmente de las mujeres, en la Constitución de 1998.
Construir condiciones para que la ciudadanía sepa que es tomada en cuenta en la toma de las grandes decisiones que afectan su vida y su destino, constituye una de las grandes responsabilidades delegadas a la Asamblea Nacional Constituyente.
En ese marco, y con ocasión del Día Internacional de la Mujer, alrededor de 300 mujeres organizadas participaron en el “FORO: CONSTITUYENTE Y ENTREGA DE ARTICULADO DE LAS PROPUESTAS DEL MOVIMIENTO DE MUJERES”
En el Ecuador hay demasiados pendientes para lograr la real vigencia de los derechos de las mujeres. Según indicadores del Ministerio de Salud Pública, en el 2006 murieron 135 mujeres por causas relacionadas con el embarazo, parto y posparto. El censo realizado en el 2001 señala que existen en el país 732.089 personas analfabetas, de las cuales el 58% son mujeres. El 94% de las víctimas de la violencia intrafamiliar son niñas y mujeres. En el campo laboral se presentan otras “perlas”: por cada hora de trabajo, las mujeres con estudios superiores y de postgrado, ganan el 70,3% de lo que ganan los hombres. Solo el 22% de la población ecuatoriana, económicamente activa, tiene seguridad social, cerca de la mitad son mujeres.
El panorama señalado da pistas lo suficientemente claras como para concluir que “la promoción, protección y vigencia de los derechos de las mujeres pasa por reconocer el derecho a la vida digna, la paridad como principio de la democracia en todas las estructuras del Estado, la participación política de las mujeres, la economía del cuidado, la administración de justicia, la vigencia de derechos sexuales y los derechos reproductivos en el marco de un Estado Laico”. 1
El reconocimiento de las mujeres como sujetas de derechos permitirá una sociedad y una historia con dignidad para todas y todos.
1. Boletín electrónico CONAMU (4-04-08)
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Exigimos demandar al Estado colombiano
Publicado el April 6, 2008
Luego del bombardeo y masacre del 1 de Marzo en territorio ecuatoriano, los soldados colombianos se llevaron solamente dos cadáveres de los más de veinte muertos para exhibirlos como trofeos de guerra: el del número 2 de las FARC, Raúl Reyes y otro, supuestamente del comandante Julio Conrado. Resulta que no se trataba del colombiano Conrado sino del ecuatoriano Franklin Aizalia.
Por lo tanto, se trata de un ciudadano ecuatoriano asesinado en territorio ecuatoriano por fuerzas extranjeras. Este acto resulta ilegal y repudiable desde todo punto de vista ya que es una flagrante violación del derecho internacional. Pero sobre todo, es una violación al derecho humano fundamental: El derecho a la vida de un compatriota dentro de su propio país. País que claramente ha afirmado su firme voluntad de no involucrarse en el conflicto armado colombiano, en una guerra que no es suya.
Todo indicaría que Aizalia era un contacto logístico de las FARC en el Ecuador.
Sin embargo, esta vinculación o cualquier otra, no le restan derechos en el Ecuador, sobre todo el derecho a la vida, garantizado por la Constitución y tratados y convenios internacionales. En estos convenios se prohíbe explícitamente las ejecuciones extrajudiciales en su territorio, que es lo que ocurrió con Franklin Aizalia. Y también con los cuatros estudiantes mexicanos muertos que se hallaban, circunstancialmente, en el campamento bombardeado de las FARC.
Sus familiares reclaman el pronunciamiento sobre esta masacre por parte del gobierno mexicano, pero hasta ahora se ha hecho de oídos sordos.
Rafael Correa, ha expresado la gravedad del caso y es una de las razones por las cuales se mantienen rotas las relaciones diplomáticas con Colombia. El Presidente ha indicado que no quedará en la impunidad la muerte de un ecuatoriano en tierras ecuatorianas por fuerzas extranjeras.
Sin embargo, esperamos que esta declaración se la lleve a la práctica. Es decir, que el Estado ecuatoriano presente ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos y otras instancias internacionales una demanda contra el Estado colombiano por el asesinato de Fraklin Aizalia. También el Ecuador debería presentar el caso ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU y solicitar la censura de Colombia.
El Ecuador debe actuar ante este crimen con la misma firmeza y decisión con la que está planteando una demanda contra Colombia en la Corte Internacional de la Haya por los daños provocados por los fumigaciones con glifosato.
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Yasuní: una propuesta para defender la vida
Publicado el April 2, 2008
por Emily Howland - PRODH
Localizada en la Amazonía del Ecuador, la reserva ecológica del Yasuní es el lugar de mayor biodiversidad del mundo, declarada por la UNESCO Reserva de la Biosfera en 1989. Pero toda su riqueza biológica está en peligro a causa de la indiscriminada apropiación de sus recursos, especialmente del petróleo.
En una hectárea del Parque Nacional Yasuní se encuentra 644 especies de árboles, los que representan tantas especies como las que existen en toda América del Norte. Hay más de 1500 especies de plantas, 103 de las cuales son endémicas, es decir que no existen fuera del Yasuní. Existen también 208 especies de lianas y casi 200 especies de mamíferos. La tierra del Yasuní es la más rica del mundo para la agricultura.
El principal proyecto de explotación petrolera en el Ecuador, ITT (Ishpingo- Tambococha- Tiputini), ubicado en las provincias de Orellana y Pastaza, no sólo causa contaminación ambiental y deforestación, sino la destrucción de las culturas de los pueblos en aislamiento voluntario que habitan el Yasuní.
El impacto del proyecto en el ambiente y en el pueblo Huaorani, habitante de este territorio amazónico, es grave. Tanto los pozos, como las vías para su mantenimiento, requieren la deforestación de gran parte de la selva. Por ejemplo, la empresa petrolera Texaco deforestaba hasta 5 hectáreas para construir una plataforma para extraer petróleo, aunque lo permitido es 1.5 hectáreas o menos, en las áreas protegidas como el Yasuní.
Las causas principales del calentamiento global son la deforestación y la quema de combustibles fósiles. El proyecto perpetúa el cambio climático que está ocurriendo en todas partes del mundo y también contribuye a la destrucción cultural. El pueblo Huaorani, por ejemplo, utiliza la gran biodiversidad del Yasuní para vivir, y depende de la agricultura para su bienestar económico. Pero la presión de las empresas petroleras forzó a este pueblo a abandonar su tierra y reasentarse en la zona de Tivacuno- Curaray, donde viven tres pueblos en aislamiento voluntario.
Estos pueblos cuentan con medidas de protección dictadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), desde el 10 de mayo de 1996. En abril del 2007 el Gobierno Nacional estableció la política de protección del aislamiento voluntario.
La industria del petróleo ha sido fundamental para la economía del país, por lo cual -y por presión de las organizaciones ambientalistas y de los movimientos sociales- el Presidente ecuatoriano, Rafael Correa, presentó en la ONU una propuesta que consiste en proteger la vida del planeta, manteniendo el crudo del Yasuní en el suelo, a cambio de una compensación de 350 millones de dólares durante 10 años.
El compromiso consiste en no explotar cerca de 920 millones de barriles de petróleo, lo que implicará dejar de recibir enormes inversiones y cerca de 720 millones de dólares anuales, “cantidad muy significativa para un pequeño país de 13 millones de habitantes y alrededor de 6 millones de pobres”, a decir de Esperanza Martínez, activista por los derechos ambientales.
La propuesta sirve como una solución para el calentamiento global, conservaría la biodiversidad en el Yasuní y protegería a los pueblos originarios, al mismo tiempo que se mantienen los beneficios económicos del petróleo.
La propuesta representa una transformación en el pensamiento social y político sobre las concepciones economicistas. Significa pasar de un modelo de extracción a un modelo de producción, transformación, en el que el tema ambiental ocupe un lugar central. Con esta propuesta el Ecuador puede servir como modelo para el mundo, en lo que se refiere al cambio ambiental y social.
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La soberanía nacional entre La Haya y Manta
Publicado el April 1, 2008
Miles de familias ecuatorianas, originarias y colonas, habitan la frontera norte en Sucumbíos, Carchi y Esmeraldas. En la selva, la montaña o el litoral, son fronteras vivas. Son guardianas de la soberanía y, los pueblos Awá, Kichwa, Siona, Secoya y Shuar, son patrimonio de identidad y culturas.
Son familias sencillas y esperanzadas, “pobres pero dignas”. Cultivan la vida con el sudor de su frente, esforzándose para existir en equilibrio con la naturaleza.
A partir del año 2000, Colombia y Estados Unidos lanzaron el “Plan Colombia” que cargó sobre esas familias el peso del guerrerismo: crisis humanitaria, inseguridad, ejecuciones, incursiones armadas, población refugiada, abusos militares y, de forma sistemática, fumigaciones aéreas con químicos que destruyeron sus cultivos, afectaron los animales domésticos y enfermaron a la gente.
La demanda del Estado ecuatoriano en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, en lo profundo, representa la defensa de los derechos de la población de la frontera norte. Esta acción anuncia la voluntad del gobierno para proteger los derechos humanos ante agresiones extranjeras que se suman a un abandono estatal secular que, por el lado nacional, debe ser corregido. La coherencia política del gobierno ecuatoriano es necesaria.
La demanda exige que Colombia reconozca la violación de la soberanía ecuatoriana con las aspersiones, que se comprometa a no volver a fumigar sobre nuestro territorio y que repare a las familias afectadas por la lluvia artificial de químicos nocivos realizada por la Dyn Corp, empresa gringa contratada que –casualmente, opera también en la base militar estadounidense en Manta.
Colombia debe comprender que su conflicto interno nace en sus propias y lacerantes contradicciones. Desde Colombia salpica la guerra y no puede, el triste gobierno de Uribe, hacer creer al mundo que Ecuador es “responsable” del poder de las FARC en la frontera. Es un absurdo pretender sanear con bombas, masacres y químicos, el sangriento, largo y profundo conflicto social y político que golpea al pueblo colombiano.
El gobierno ecuatoriano y la Asamblea Constituyente defienden la soberanía nacional. Pero el alcalde de Manta, asiento de una base militar estadounidense, intenta una consulta local desoyendo las múltiples voces en contra de la permanencia de la base estadounidense, dentro y fuera del puerto mantense.
La soberanía territorial y la autodeterminación de las naciones, no es asunto de cada ciudad. Es un problema nacional. El alcalde de Manta y quienes le secundan deben reflexionar pues, si cada ciudad decidiera la presencia de militares extranjeros en su jurisdicción, podríamos llegar al absurdo de que en cada provincia haya una base extranjera diferente. Ninguna dádiva justifica ponerse de rodillas ante los extranjeros.
La soberanía, autodeterminación y seguridad de la población son asuntos de carácter, nacional y solo las instancias nacionales pueden decidir sobre ellas. La soberanía ecuatoriana, por ahora, está entre La Haya y el capricho de algún grupo en Manta.
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