EDITORIAL

Decisiones camaleónicas

Por: PRODH

Durante largos años el gobierno de la Revolución Ciudadana manejó una política económica que auto calificó de “izquierda”, en la que se desarrolló el sector estatal de la economía mediante la inversión en infraestructura como construcción de carreteras, centrales hidroeléctricas, escuelas, hospitales, y más.
A la par, el presidente Correa manejó un discurso “revolucionario”, en el que rechazaba frontalmente los acuerdos comerciales con los países desarrollados y la privatización de las empresas públicas, satanizó a los organismos multilaterales como el FMI y el Banco Mundial y despreció repetidamente al sector privado ecuatoriano. Este discurso le valió el aplauso no solo de buena parte de los “izquierdistas criollos” sino también a nivel latinoamericano e incluso en Europa. Es así como, hasta la saciedad repitió en el Ecuador y también en foros en el extranjero, su célebre frase de “el ser humano sobre el capital”. Correa recordó miles de veces a los ecuatorianos, que está prohibido olvidar, así como el sin número de males de la “larga noche neoliberal”, seguido de su promesa que “el pasado no volverá”.
Tras varios años de bonanza petrolera, el gobierno no ahorró ni un centavo de los ingresos más grandes de la historia del país; y para desgracia de todos, los precios del petróleo cayeron abruptamente. Entonces vinieron los ajustes, las medidas no fueron nada originales ni creativas: impuestos sobre impuestos, salvaguardias y más deuda externa.
Para empeorar las cosas, ocurrió el desastre del terremoto, habiéndose feriado hace varios años el fondo de contingencia. Luego de raspar la olla, sin ver de dónde sacar más recursos, la respuesta fue más creatividad: subir el IVA del 12 al 14%, descontar uno o varios días de sueldo a los que más ganen, retener el 3 % de las utilidades de las empresas, mantener las salvaguardias por otro año más. Y además, la venta de varios activos estatales incluidos los canales incautados, el Banco del Pacífico, la tercera central hidroeléctrica más grande, CNT y Flopec.
La privatización, aun parcial, de las empresas de sectores estratégicos como la electricidad y las telecomunicaciones se considera una medida claramente neoliberal, muy inadecuada, y rechazada por un amplio espectro político desde el centro a la izquierda. Ni siquiera a gobiernos claramente neoliberales se les ocurrió hacerlo. Para rematar, el gobierno solicitó un préstamo de contingencia nada más ni nada menos que al otrora odiado Fondo Monetario Internacional.
Todo esto evidencia la desesperación del gobierno por conseguir recursos y demuestra toda la farsa de un discurso pseudo izquierdista y progresista, que dice una cosa y hace lo contrario. Desde hace varios años, algunos medios norteamericanos han calificado a Correa como el presidente camaleón, aquel que cambia de colores según la ocasión.

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