EDITORIAL

Fidel y su innegable legado

Fidel Castro, el líder de la revolución cubana falleció hace pocos días. Sin duda fue una personalidad enorme, única, con un carisma impresionante, que tuvo gran influencia no solo en América Latina sino también en otras partes del mundo. Gracias a su voluntad de acero y a la lealtad inclaudicable a sus principios fue admirado por la izquierda de todo el mundo. La persecución implacable a sus opositores y su falta de apertura lo convirtieron en un dictador ante los ojos de sus detractores. Admirado por unos y detestado por otros, prácticamente nadie ha sido indiferente a Fidel.
Para muchos fue el último gran líder político del siglo XX. Junto con el pueblo cubano, en un combate de David frente a Goliat, enfrentaron estoicamente al imperialismo norteamericano durante más de 6 décadas sin doblegarse, soportando la invasión de Bahía de Cochinos, un bloqueo económico inhumano de más de 5 décadas y más de 600 atentados para eliminar a su líder. Pero Fidel murió de viejo, en su cama, rodeado de sus familiares.
La revolución cubana, encabezada por él le dio al pueblo cubano alfabetización y educación, acceso a la salud, una vestimenta decente, cooperativas agrícolas, desarrollo científico en ciertas áreas y con todo ello, dignidad. También apoyó decisivamente a otros pueblos para que lograran su liberación como el caso de Angola, Yemen y Namibia.
Muchos, sobre todo los más pudientes, se fueron de Cuba. Pero a pesar de los logros indudables de la revolución, se siguió yendo gente que estaba insatisfecha con la revolución por la falta de libertades, por la conculcación de derechos o sólo por mejorar las condiciones materiales de vida en un país capitalista.
Con la desaparición del bloque socialista y la consecuente pérdida de su entorno y mercado naturales y de fuente de préstamos y subvenciones, la situación económica de Cuba se deteriora notablemente, aumenta el racionamiento de alimentos y de artículos de diario, de esos que en el capitalismo nunca faltan …….para quienes puedan pagarlos.
Fidel no dio su brazo a torcer, y mantuvo el modelo de socialismo cubano con muy pocas concesiones a la economía de mercado, contando siempre con el apoyo de la mayoría de cubanos. Por problemas de salud, debió dejar la presidencia que fue asumida por su hermano Raúl. Pero Fidel siguió fiel a sus convicciones, dando su punto de vista sobre los grandes problemas actuales de la humanidad como el calentamiento global o la globalización de la economía. Así hasta su muerte reciente. En cierta ocasión la preguntaron si era un dictador y Fidel contestó: “Yo sí admito que soy un dictador, soy un dictador de mí mismo, un esclavo del pueblo”.

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