Marchas contra derechos

Hace pocos días se realizaron marchas en Quito, Guayaquil y Manta convocados por los sectores más retrógrados de la iglesia católica en rechazo al proyecto de ley para proteger de la violencia a las mujeres. Miles de personas se manifestaron con la consigna «no te metas con mis hijos» ya que, según los manifestantes, la diversidad de género y el enfoque de género que aparecen en la ley van en contra de sus valores morales, desconocen la «familia normal», aquella formada por padre, madre e hijos e incluso alentarían el cambio de sexo entre de chicos a chicas o viceversa. En realidad, la ley pretende prevenir y erradicar la violencia sistémica que afecta al menos al 60% de las mujeres en el Ecuador, que incluye a varios cientos de víctimas de feminicidio por año. Sin embargo, el temor de los grupos ultraconservadores es que en los colegios se imparta educación sexual, se reflexione sobre las desigualdades de derechos entre hombres y mujeres y sobre el derecho de cada persona a determinar su identidad sexual, se valore a las familias no tradicionales (familias monoparentales, padres del mismo sexo, parejas sin hijos, abuelos que crían a sus nietos, etc.), por cierto cada vez más numerosas. Son las mismas personas que se manifiestan contra las minorías sexuales, la promoción de métodos anticonceptivos entre los jóvenes, el derecho de las mujeres al aborto. Todo esto en contracorriente con muchos de los avances en derechos y libertades de la humanidad desde el fin de la Segunda Guerra Mundial e incluso antes. Diez años de discursos moralistas y confesionales del ex presidente Correa, además del Plan Familia, auspiciado desde su gobierno y aupado por los grupos Provida, han logrado reverdecer en ciertos sectores de la sociedad el curuchupismo fundamentalista y dogmático que, en pleno siglo XXI, se hubiera creído ya superado. Por cierto, para ello han contado con el apoyo de los legisladores correístas, cuya sumisión al caudillo les ha llevado a apoyar tesis obscurantistas. Esto es parte del legado de retroceso que en temas de igualdad, diversidad, libertad de expresión y libre albedrío dejó el correato.

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