Más derechos – Menos delincuencia

Terminamos el año tal como comenzamos con un nuevo caso de femicidio, en esta ocasión la víctima fue una niña de 9 años de la ciudad de Loja. La desaparición y posterior muerte de Emilia conmovió a toda la sociedad ecuatoriana, primero en su búsqueda y luego en un llamado contundente a no más impunidad.

Desde varios sectores se vuelve a escuchar toma de medidas fáciles ante una estadística desgarradora, entre 140 y 175 femicidios en lo que va del año, las cifras varían entre Ministerio del Interior y sociedad civil. Se piden reformas penales, incluir la pena de muerte o la cadena perpetua, ¿realmente es esa la solución?

Aunque en el Ecuador tenemos un nuevo Código Penal con penas mayores que acumuladas pueden llegar hasta los 40 años de privación de la libertad, nuevos tipos penales como el femicidio y el sicariato, la realidad es que cada año la cifra de delitos contra la vida, delitos sexuales, femicidios y la violencia contra la mujer y el núcleo familiar van en aumento.

Lo que también ha aumentado es el hacinamiento carcelario esto pese a la construcción de nuevos centros de supuesta “rehabilitación” social. Tal parecería ser que en el 2017 respecto a la delincuencia todo va peor, al igual que en todos los países que han implementado sistemas penales más punitivos con mayores castigos y mayor privación de la libertad.

¿Qué hacer ante el incremento de los delitos y una respuesta a todas luces ineficaz? La realidad lo demuestra, la respuesta no se encuentra en el Derecho Penal sino que tenemos que buscarla en otras partes, aquí proponemos como parte de esa solución un mayor respeto y garantía de derechos, con una amplia y mejor cobertura para todas y todos.

Precisamente por esto necesitamos una mayor y mejor educación con perspectiva de género y de derechos, fuertemente afianzada en valores como la dignidad humana, la libertad, la igualdad y la solidaridad. Más inversión en derechos como salud, vivienda y trabajo. Mayores y permanentes esfuerzos para erradicar la pobreza, el desempleo, el analfabetismo, la discriminación y la violencia en todas sus formas. Las sociedades que gozan de una mejor calidad de vida se ven menos afectadas por los delitos y eso es una realidad irrefutable.

La solución que tanto buscamos debe ser integral, en todos los aspectos de la vida, personal, familiar, laboral y social; en todos los espacios de convivencia, casa, barrio, ciudad, país y comunidad internacional; y, debe partir desde todos los actores, sociedad, organizaciones y Estado. Asumamos nuestro porcentaje de responsabilidad, busquemos soluciones verdaderas y no respuestas populistas, coyunturales, ilusorias, meros parches que no exigen cambios estructurales, esfuerzos auténticos y que por sobre todo no brindan soluciones reales.

Un primer paso en esa dirección debería ser reclamar a nuestros mandantes la aprobación y cumplimiento de Ley para Prevenir y Erradicar la Violencia contra la Mujer, pero sin quedarnos solamente en ese primer paso.

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