EDITORIAL

Defensoras de derechos humanos testimonian ante la CIDH

Cinco mujeres ecuatorianas defensoras de los derechos humanos y de la naturaleza presentaron sus testimonios ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para denunciar las acciones del gobierno de Correa en contra de ellas.

Una de ellas es Hueiya Alicia Cahuiya Iteca. Es madre de cuatro hijos, creció con sus abuelos y salió a estudiar a la ciudad pero siempre recordó lo que le decía su abuela: “debes regresar y defender tu territorio, donde naciste”.

En el 2013 fue electa vicepresidenta de la Nacionalidad Amazonia Waorani del Ecuador (NAWE). Ella formó la asociación de mujeres Waorani para administrar su territorio y realizar proyectos sustentables de reforestación, turismo y artesanía. Uno de los pilares de su lucha ha sido la oposición a la explotación petrolera en su territorio.

En octubre de ese año, fue llevada sorpresivamente, sin que supiera para qué, a la Asamblea Nacional donde un asambleísta indígena de Alianza País le dijo que debía hablar a favor de la explotación petrolera en el Yasuní. Alicia en cambio criticó lo que han sido los 40 años de explotación petrolera en la Amazonía. No permitió ser utilizada por el régimen por lo que rápidamente fue reenviada al Puyo, habiendo sido sometida a un interrogatorio durante ese viaje. Recibió críticas y amenazas de dirigentes waoranis afines al gobierno y de autoridades provinciales. Fue llevada a la Gobernación de Pastaza para que pidiera perdón, pero Alicia no pidió perdón y se ratificó en su posición en contra de la explotación petrolera en el Yasuní. Sus desplazamientos comenzaron a ser fuertemente vigilados por el aparato de seguridad del Estado.

Tiempo después, Alicia participó en la marcha de mujeres amazónicas hacia Quito, como parte de la marcha indígena que se unió al paro nacional. En el bus en que se desplazaban estas mujeres, la Policía preguntó quién es Alicia, todas contestaron “yo soy Alicia.” Al día siguiente, el dueño del cuarto que ella arrienda en el Puyo le informó que elementos de seguridad del gobierno la estaban buscando. Alicia viajó a Lima para una reunión de líderes indígenas. Al regresar al Puyo, encontró que de su cuarto habían robado la computadora y la cámara, habían matado al perro y que los ladrones escribieron el mensaje: “cuidado con tu vida puedes morir”.

El presidente de la NAWE le dijo que le iban a meter en la cárcel por organizar una protesta contra la petrolera Petrobell, que incumplió los compromisos que firmaron. En efecto, siete waoranis están presos por participar en esa protesta, pero Alicia estaba en Lima y por eso no la pudieron detener. Ahora, prácticamente debe permanecer en su comunidad dentro de la selva, evitando salir al Puyo, donde sabe que es seguida permanentemente. Alicia afirma que defiende a los pueblos taromenani porque si se abre una nueva carretera a causa de la explotación petrolera, habrán enfrentamientos entre waoroanis y taromenani, lo que ocasionaría más muertes. Y sigue en su lucha.

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